La revolución en la web: la expansión gamer

En los orígenes del internet, el diseño web estuvo dominado y limitado por lo corporativo, lo limpio y lo predecible. Era lo normal, las limitaciones técnicas de la época sumadas a la poca dedicación que había por gente que podría cambiar esta situación.  Los ingenieros, programadores y diseñadores no tenían vínculos. Y eso se notaba en las primeras interfaces de internet.

Casi que al mismo tiempo iba evolucionando otro fenómeno cultural como eran los juegos electrónicos. Pero este universo también sufría de las misma carencias conceptuales y estéticas del internet, e incluso, con la literatura, que ha sido la mayor fuente de entretenimiento desde tiempos remotos y que hoy en día, a pesar de que lastimosamente ha perdido adeptos, sigue siendo el eje fundamental de la evolución de los videojuegos.

Sin embargo, a medida de que ambas industrias fueron evolucionando, sus caminos empezaron a cruzarse y a lograr tener una identidad digital compartida. La interdisciplinariedad que se fue dando en el mundo web fue notable para que los avances técnicos fueran más llamativos, intuitivos y placenteros para los usuarios. Y cuando la web empezó a soportar interactividad de gran complejidad, los creadores de videojuegos encontraron otro terreno para poner sus creaciones. 

Los primeros videojuegos asombraron a amantes de la tecnología y a simples curiosos. A pesar de que la jugabilidad era básica y los gráficos, por supuesto que también, no fue impedimento para que creara una cultura muy marcada, en cuanto a la gente que empezaba a practicar esta actividad de índole tecnológico. Y es que cuando las grandes historias llegaron a los contenidos de los videojuegos rompieron todo límite de creación narrativa, en complicidad con los avances tecnológicos.

La web que durante años había priorizado la funcionalidad, claridad y orden en sus interfaces se tuvo que adaptar a las nuevas necesidades de entretenimiento cultural de sus navegadores cada vez eran más exigentes. Y el vínculo entre la web y los videojuegos no solo se limitó a alojar los contenidos en algún sitio web sino que incursionó en la estética del mundo web, con lenguajes visuales muy marcados, interfaces con mayor personalización, con paleta de colores emocionales y contrastadas, tipografías con personalidad. Era el diseño como experiencia, no como adorno. 

 

Una nueva experiencia para las generaciones

Se lee por ahí, que la web ya no solo informa: juega, reta y sumerge en universos. Las nuevas generaciones ven la web como algo conjunto con internet. Ahí encuentran interacción, identidad y expresión. Pues, una vez que un producto está en internet, ya pertenece a la comunidad, quien lo explora, lo personaliza, lo juega y lo siente. 

La comunicación rápida incentivó la creatividad, pues empezaron a aparecer los memes y los emoticones. Pero quizá el avance más relevante fue el territorio interactivo, donde se involucró al usuario a estar presente activamente, dando paso a las transmisiones vía streaming de videojuegos, y que hoy en día se realizan eventos de toda índole transmitidos por la web.  

La cultura gamer no solamente colonizó la web: la hizo jugable. Y a lo largo de los años los gamers transformaron internet en un espacio más humano, en un medio de expresión y de participación activa. 

De la integración a la cultura digital 

En los videojuegos, la estética siempre fue parte de su lenguaje. Desde las técnicas más elementales como el pixel art hasta el hiperrealismo, cada estilo audiovisual comunicaba mundo, narrativa y emoción.  Y como se puede deducir en los párrafos anteriores, encontraron la plataforma perfecta para hacerlo. 

Prontamente aparecieron los foros, con los nombres personalizados, los avatares como identificación, los stickers como respuestas rápidas y hasta crearon un lenguaje muy especializado para jugar. Y si por si fuera poco, hasta crearon sus propios programas para comunicarse en tiempo real. 

La cultura gamer pasó de ser una cultura marginal a convertirse en una de las principales inspiraciones para la cultura web. Todos sus elementos influyen en la manera que diseñamos, en cómo nos comunicamos, cómo aprendemos y cómo construimos comunidad.    

Y es que las marcas, proyectos o contenidos han adoptado esta identidad, buscando innovación, rebeldía digital, afinidad tecnológica y llegar de lleno a las comunidades, no por moda, sino por su impacto cultural. 

 

Recomendados

Documental

High Score

Original de Netflix 2020

Bibliografía

La historia de los videojuegos

Donovan, Tristan (2018). Replay: La historia de los videojuegos. Ediciones Héroes de papel.  

Algunos recursos

Discord: aplicativo para comunicarse en  tiempo real, realizar transmisiones y compartir contenidos. 

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